En Honduras, el ministro de Seguridad, Gustavo Sánchez, ha provocado debate al materializar un proyecto personal: introducir el fútbol profesional en su ciudad natal, La Paz. Este conjunto, el Policía Nacional Fútbol Club, fue creado en 2023, pocos meses después de que Sánchez asumiera como ministro, y hoy participa en la primera división del fútbol hondureño. No obstante, su aparición y la manera en que se ha financiado han despertado profundas inquietudes sobre la transparencia en el manejo de recursos públicos.
El equipo, creado bajo la Asociación Civil de Beneficio Mutuo Club Social de la Policía Nacional, reúne el respaldo económico de oficiales y agentes de la Policía Nacional junto con contratos millonarios otorgados a compañías relacionadas con el alquiler de vehículos. Entre 2024 y 2025, cuatro empresas —Econo Rent a Car, Arrendadora de Vehículos, Inversiones Globales y Latin American Armored Rentals— cerraron acuerdos con la Secretaría de Seguridad que superaron los 2,600 millones de lempiras (aproximadamente 98 millones de dólares). Dichas compañías, que habían sido rechazadas en procesos de licitación en 2022, terminaron convirtiéndose en patrocinadoras fundamentales del club de fútbol.
Para integrarse a la Liga Nacional, el Policía Nacional Fútbol Club se fusionó con el Club Deportivo Génesis, que ya estaba registrado en primera división. Tras esta alianza, Sánchez asumió como presidente de la junta directiva, combinando su cargo ministerial con la gestión del equipo. Entre los ingresos adicionales del club se encuentran los derechos televisivos, aportes económicos de la alcaldía de La Paz y taquillas de los partidos, que en su temporada inaugural recaudaron más de 1.6 millones de lempiras.
No obstante, la opacidad en la administración de los fondos del club plantea fuertes cuestionamientos. Al ser gestionado por una asociación privada ligada a la Policía Nacional, sus estados financieros no están disponibles al público. Además, agentes de menor rango reportaron sentirse presionados para contribuir económicamente al Club Social de la Policía, lo que ha generado tensiones internas.
La relación que mantiene el equipo con su patrocinio estatal también ha suscitado cuestionamientos, ya que algunos observadores advierten que la financiación del club podría vincularse a un posible favoritismo en la adjudicación de contratos por parte de la Secretaría de Seguridad, reavivando antiguas dudas sobre manejos irregulares de los recursos públicos.
A pesar de las dudas, la presencia del Policía Nacional Fútbol Club parece haber revitalizado el municipio de La Paz. Su estadio, el Roberto Suazo Córdova, ha sido renovado, atrayendo partidos de alta competición y público proveniente de distintos lugares. Sin embargo, el impacto económico y social del equipo contrasta con las preguntas que persisten sobre la sostenibilidad del proyecto.
Aunque Gustavo Sánchez sostiene que impulsar el fútbol profesional en su ciudad obedece únicamente a una motivación personal y no a una directriz de la Secretaría de Seguridad, algunos críticos señalan que dicha iniciativa podría evidenciar conflictos de interés con repercusiones significativas en la administración de los recursos públicos.
Fuente: Contra Corriente ([https://contracorriente.red/2025/10/22/el-negocio-detras-del-sueno-futbolero-del-ministro-de-seguridad-de-honduras/])