Los niños y adolescentes deben realizar una hora de ejercicio físico cada día para generar salarios y evitar problemas de salud, según recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, depende al máximo del código postal: los niños y adolescentes que viven en barrios con un nivel socioeconómico más bajo y sus gentes menos transportables tendrán más dificultades para navegar por estos 60 minutos de periódicos deportivos “moderados”. «intenso». Ésta es la principal conclusión que se desprende de un estudio publicado tardíamente por la Fundación Gasol en la revista MÁS UNOque evalúa cómo la movilidad del deporte –entendida como la facilidad de movilidad profesional– afecta a la práctica del deporte en los primeros años.
Los datos analizados están extraídos de la primera edición de Estudio Pasos (por los símbolos en inglés de Actividad Física, Sedentarismo y Obesidad en la Juventud Española) realizada en 2019 y 2020 e impulsada por la misma fundación. En la encuesta participaron más de 3.000 adolescentes de ellos y 16 años de todas las comunidades autónomas. El nuevo trabajo se enmarca en todos los descubrimientos y va más allá: en medio del movimiento espontáneo, como puede ser jugar en el parque o al aire libre, y el movimiento regulado, en referencia a los deportes que hayas organizado.
El resultado es que quienes viven en los barrios que más facilidades ofrecen a la movilidad nacional pueden dedicar 51,4 minutos de media al día, mientras que quienes residen en zonas con menos espacios habilitados hacen una media de 48,8. El tiempo de juego durante los fines de semana también es distinto: los primeros dedican 47,9 minutos al día y los segundos, 44,3. Por tanto, puede existir una relación directa entre las oportunidades de actividad física que proporciona el vehículo urbano y la práctica de este ejercicio.
La información es que sólo un día de tres meses entre dos niños y 16 años cumplieron con las recomendaciones de una hora de actividad física de la OMS. Las diferencias de género se amplían cuando las adolescentes ingresan al instituto, ya que son más sedentarias, según la información. Actividades físicas y deportivas para adolescentes: necesidades, barras y recomendacionesPublicado recientemente por el Grupo de Investigación Psicosocial en el Deporte del INEF de la Universidad Politécnica de Madrid.
Susana Aznar, autora principal del estudio, considera que la movilidad de los barrios es fundamental para compensar las desventajas sociales. “En las zonas de mejor situación socioeconómica hay más posibilidades y más instalaciones deportivas regulares, porque la circulación en zonas con menos recursos es fundamental para compensar este desequilibrio”, argumentó durante una sesión de Información de Science Media Center España.
El espacio dedicado al coche en los espacios públicos en España representa el 68%, mientras que el 32% restante es para los conductores, lo que hay que comparar con la movilidad urbana, los árboles y los vehículos en los aparcamientos, según una encuesta de Ciudades Rojas que Caminan publica en finales de octubre de 2023. Además, el recorrido de las calles no pasa de los 2,4 metros que debería tener una superficie como mínimo para ser accesible, según el mismo trabajo.
Patios universitarios abiertos
Una de las medidas propuestas en el Plan Estratégico Nacional para la Reducción de la Obesidad Infantil es abrir las clases universitarias en horario escolar. Una opción según la cual Aznar es necesario especialmente en los barrios menos favorecidos. “Mantener los patios abiertos nos permitirá reducir un poco lo deseable en la práctica de actividad física que nos identifican en el estudio”, resume Aznar, catedral de la actividad física y la salud de la Universidad de Castilla-La Mancha y Investigador del grupo. Promoción de la actividad física para la salud.
Otras iniciativas lanzadas en el área de promoción y prevención de la salud por parte del Ministerio de Salud los alientan a ir a la escuela y andar en bicicleta. Sus guías Pedalea y Anda al Cole y Pedalea y Anda a Casa (PACO y PACA). Aznar cree que hay que fomentar estas actividades desde la infancia. “Por más pequeños que sean, es más probable que satisfagan sus hábitos porque reciben actividades como un momento de diversión con los padres”, comenta el abogado del estudio.
En este sentido, Aznar valora positivamente que los padres se impliquen en las actividades físicas de los niños, porque “la motivación cambia radicalmente y se ilusiona mucho más”. Pero también que en los barrios de menor poder adquisitivo es más habitual que los padres tengan un trabajo físicamente más duro y, por tanto, no puedan ser compatibles. “Hay que tener cuidado con no sigmatizar a estas familias”, expone.
Además, entre los beneficios que aporta la actividad física, contar con amplias zonas al aire libre permite generar más relaciones interpersonales y con el barrio, argumentó Aznar. “En el colegio Andando, por ejemplo, abrir las puertas para salvar al vecino, para hacer la meseta acompañado de otros padres y así crear una comunidad municipal”, resume.
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