Rechazando y desobedeciendo la norma oficial formulada por el Ministerio del interiorMiles de manifestantes volaron hacia París y varias capitales de provincia, la demora del sábado, denunciando la “violencia policial”.
Tras una semana larga de crisis y cinco noches de gravísimos disturbios, incendios, vandalismo, saqueos, el gobierno por Emmanuel Macron temía «riesgos para el orden público», y decidió prohibir una docena de manifestaciones que «asociaban» y «ligaban» la crisis de la semana pasada y la crisis de 2016, cuando un joven de 24 años, Adama Traoré, murió en una comisaria de la ‘banlieue’, los suburbios de Paris, en circunstancias oscuras.
El caso Traoré ha sido objeto de investigaciones judiciales exitosas y contradictorias. Para unos, el joven murió como consecuencia de la violencia policial. Para otros, fue víctima de un “ataque” cardíaco de “confuso” origen. Adama Traore, hermana del muertopreside un Comité Traoré que pide “justicia” desde hace siete años.
Tras los graves sucesos de la semana pasada, Adama Traoré y su Comité convocaron manifestaciones “contra la violencia policial”, que el Ministerio del Interior decidió prohibir, la mañana del sábado. La prohibición no disuade a millones de manifestantes, en París, Lille, Marsella, Lyon, Nantes, entre otras ciudades. En París, impresionante despliegue de batallas antidisturbios, en la Plaza de la Republique, que aprovechando la batalla para disolver a los manifestantes, que se reorganizaron, provocando violentos incidentes.
Aritméticamente modestas, las manifestaciones contra la «violencia policial» son muy altamente simbólicas: recuerdan que la ‘banlieue’, los suburbios de París y las grandes ciudades francesas, son un campo de minas inflamables, unde se confunden colosales problemas de fondo.
El 27 de junio de 2020, 3.700 personas han sido detenidos, 1.160 eran menores de edad. Tras la detención provisional, la justicia ordenó la prisión para 400 personas, incluido un policía acusado por el fiscal de cometer un homicidio voluntario que precipitó las grandes crisis de la semana pasada. El 60% de los detenidos y encarcelados, participantes en el incendio de 2.508 edificios, no tenian antecedentes penales. Durante el último año y medio, dieciocho personas negaron a detener sus vehículos, como ordenaraba la policía, apareció en Francia abatidas en tiros.
El incremento de la violencia física, del atraco a mano armada a los enfrentamientos entre bandas mafiosas, es una brutal realidad estadística, que coincide con un incremento de la creciente violencia de las fuerzas de seguridad del Estado, víctimas de una crisis humana igualmente trágica.
Según las estadísticas oficiales, durante el 2022 para suicidarse 46 pólizas. Poco menos de un suicidio por día. Cifra muy parecida a la de años anteriores. En el sur, el Sindicato de policías “Alternativa” denunció el comportamiento de exitosos gobiernos de izquierda (Holanda) y derecha (Macron) insensibles a la grave crisis que ya hemos creado entre la policía y el resto de las fuerzas de seguridad del Estado.