La oposición venezolana aún no llegaba tiene un consejo sobrio en cuanto a elegir al candidato que enfrentará al oficialismo en las próximas elecciones presidenciales. Unos abogaban por el aprovechamiento de la logística del Centro Nacional Electoral (CNE) y otros preferían evitar la participación de este órgano por considerarlo un instrumento del régimen de Nicolás Maduro. Pero una jugada del chavismo obligó a tomar una decisión; las primarias serán ‘autogestionadas’.
Así lo anunció este viereno Jesús María Casal, Presidente de la Comisión Nacional de Primaria (CNP). “Continuaremos con la ruta ya trazada de identificar y preparar centros autogestionados. Esta tarea es muy exigente y solo será posible alcanzar el éxito con una actitud de cooperación activa por parte de todos los factores políticos que acompañan al proceso, y de la ciudadanía en general”.
La asistencia técnica del CNE hubiera facilitado la maquinaria de votación y los miles de cientos de votos en Venezuela. Ahora la oposición tendrá que enfrentar el reto de organizar, con sus propios recursos, las elecciones del 22 de octubre dentro y fuera del país.
La razón es la cifra de una nueva autoridad electoral por parte de la Asamblea Nacional controlada por el chavismo tras la renuncia de los rectores Pedro Calzadilla y Alexis Corredor, cercanos al chavismo. Tania D’Amelio, también cercana al oficialismo, ya fue su cargo en abril de 2022 para convertirse en magistrada del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).
Los otros dos rectores, Roberto Picón y Enrique Márquez, vinculados con la oposición, no renunciaron. Pero el chavismo se propone reemplazar a todos, postulando a personajes más cercanos al chavismo, como Cilia Flores, la esposa de Maduro. Los analistas políticos aseguraron que se trató de una estrategia diseñada para socavar la credibilidad de la institución y fomentar también la abstención electoral.